Vivir más lento

Vivir más lento. Slow life
diciembre 4, 2015 Cristina
In Lifestyle
Filantropic

Todo parece acelerarse a nuestro alrededor, cuando menos te lo esperas apple saca un nuevo modelo de iphone y el que tienes ya está obsoleto.

Dicen que el estrés es la epidemía del s. XXI y no me extraña. Observar el metro en hora punta puede ser buena muestra de ello. Gente que corre de un lado para otro a la vez que responden emails desde sus smartphones y sostienen un café con la otra mano. Nos hemos convertido en personas multitarea. Agendas, horarios, fechas límites, despertadores cuyos sonidos parecen sacados de una película de miedo… Cada vez hay más casos de ansiedad, y lo que es más preocupante aun, es que no sólo se da en personas adultas. También hay niños a quienes les afectan estos ritmos frenéticos.

Hace falta parar y plantearse porqué corremos.

Hoy os voy a hablar de la filosofía Slow, que promueve un estilo de vida más calmado.

Este movimiento nació en Italia, en contra de la apertura del primer restaurante de comida rápida en Roma. Los italianos, amantes de la buena mesa, reaccionaron defendiendo las tradiciones gastronómicas de la zona, sus productos y la forma de cosecharlos. Este movimiento deriva en toda una forma de vida. Una vida más lenta en la que disfrutar de los pequeños placeres sea nuestra máxima: Desayunar sin prisa, leer en la cama, conversar con los tuyos, dar un paseo, abrazar, mimar a tu mascota, cuidar las plantas, tomarte un baño, charlar en la sobremesa, las tardes de manta y sofá…

El movimiento Slow no es nada nuevo, es simplemente dedicarle más tiempo a las cosas que de verdad importan.

A veces cuesta encontrar nuestro momento Slow, pero con pequeñas prácticas podemos ir relajando nuestro estresado día a día: no abusar del café y tomar infusiones en su lugar, no llevarnos el teléfono móvil a la cama (mejor un libro), practicar algún hobby tranquilo al menos una vez por semana, como pintar, tejer, o probar con la caligrafía, por ejemplo o ambientar nuestra casa con esencias naturales.

En mi caso, hubo una frase que me inspiró cuando Filantropic todavía era una vaga idea: “Las cosas que realmente nos gustan no deberían hacerse a toda prisa”. Esta frase que define el movimiento Slow, hizo que replanteara el concepto de mi marca. Me di cuenta de que verdaderamente importante era disfrutar de lo que hacía, vivir con intensidad cada momento de este sueño. Era tan satisfactorio el proceso como el resultado y supe que quería diseñar prendas que inspiraran ese estilo de vida. Por eso intento crear prendas cómodas, que hagan sentirse bien, cuidando la calidad de los tejidos para que perduren en el tiempo y así no fomentar un consumo acelerado. Porque la filosofía Slow también promueve un consumo responsable, donde se impulse la calidad y la ética por encima de otros valores tan fugaces como las modas. En definitiva, comprar menos pero comprar mejor.

Y para terminar os dejo con un plan de los más relajado para los que estéis por Madrid. Se trata del Slow Revolution, un mercado navideño que inspira toda esta filosofía de la que os hablo y donde podréis encontrar verdaderas maravillas de marcas tan preciosas como Mimosa y Estraza, Savia Bruta,  Xianna y muchas más. Os transportaréis a un cuento Navideño.

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slow revolution

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Slow Revolution. Calle Nuñez de Balboa, 24. Del 15 de noviembre al 5 de enero.

 

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